La misión de muchos profesionales en sus empresas es, francamente, muy exigente. Y a veces, hasta está un poco indefinida, la verdadera misión –conformada por objetivos internos-. La mayoría de las veces, los profesionales sienten que han consumido sus ideas y alternativas y buscan nuevas técnicas y propuestas para resolver una realidad, la mayoría de las veces, incierta. La demanda del reto es tan elevada, que se puede llegar a sospechar que la realidad es mayor que nuestra capacidad para asumirla y enfrentarla.
Como un gran recurso ante esta situación, aparece, desde hace unas décadas, el modelo de la PNL. En los últimos años, insertándose con mucha fuerza en el entorno empresarial. Con resultados importantes y hasta impresionantes en el ámbito de la comunicación y relaciones humanas, que serían la base de todo tipo de organizaciones.
PNL son las siglas de Programación Neuro-Lingüística, un nombre que abarca los tres componentes que más influyen en la generación de la experiencia humana: neurología (relación del entorno a través de nuestros sentidos y difusión de esa información internamente, en nuestro sistema nervioso), lenguaje (codificación de la información) y programas (cómo esa información está organizada, en forma de estrategias y rutas de acción). El sistema neurológico, que regula cómo funcionan nuestros cuerpos, el lenguaje que determina la forma en que nos comunicamos con nosotros mismos y otras personas y nuestra programación, que determina los tipos de modelos o mapas del mundo que creamos.
La Programación Neuro-Lingüística al describir y actuar sobre la dinámica fundamental de cómo usamos nuestras formas de pensar, nuestros recursos lingüísticos y habilidades de comportamiento para apoyarnos en nuestra labor profesional, genera una gran diferencia en la cantidad y calidad de resultados que obtenemos.
En distintos niveles de responsabilidad profesional, las personas deben obtener resultados empresariales por los que serán medidos, requieren trabajar con personas dentro de un complejo sistema de reglas y contextos dinámicos; y de forma adicional, deben hacer todo lo anterior manteniendo una coherencia con los valores personales y organizativos que sostienen la cultura de la empresa.
El Practitioner en PNL para Profesionales, facilita un proceso guiado de aprendizaje de las habilidades y recursos que pueden apoyar al desarrollo de una carrera profesional más plena y satisfactoria; como proceso, implica el desarrollo de la competencia y la flexibilidad de comportamiento, así como también implica el pensamiento estratégico y una comprensión de los procesos mentales y cognitivos, que coexisten detrás del comportamiento.
La PNL proporciona herramientas y habilidades para el desarrollo de los estados de excelencia individual, y establece un sistema de fortalecimiento de creencias y supuestos sobre lo que los seres humanos somos y de lo que podemos hacer.
Como la propia disciplina, El Practitioner en PNL para Profesionales, aborda el autodescubrimiento, la exploración de la experiencia subjetiva que permite identificar la propia forma de construir el mundo, con sus limitaciones y posibilidades. No sólo trata de la competencia técnica, sino también de la visión y la sabiduría de cada una de las personas.
Aunque existen varios supuestos que actúan como axiomas, las presuposiciones básicas en PNL son tres:
1. El mapa no es el Territorio.
Como seres humanos, nunca podremos conocer la realidad. Sólo podemos conocer nuestra percepción de la realidad. No podemos saber cómo son las cosas, sólo sabemos cómo las vemos. La realidad es indisoluble del observador. Tenemos la experiencia y respondemos al mundo que nos rodea principalmente a través de nuestros sistemas sensoriales de representación. Es nuestro “mapa” de la realidad el que determina su interpretación, y a partir de ahí, cómo nos comportamos. Esto da sentido a nuestros comportamientos, no la realidad misma. Generalmente, no es la realidad que nos limita o nos da el poder, sino más bien nuestro mapa de esa realidad. Tú puedes ver “el vaso medio vacío o medio lleno”, y por el mismo precio… eso sí: al vaso le da igual, aunque a ti no.
2. Siempre escoges la mejor opción posible en cada momento.
No existen fracasos ni fallos, sólo feed-back (o retroalimentación) de los que puedes aprender. Cada individuo escoge la mejor opción que tiene disponible en ese momento, por ello decimos también que toda conducta tiene intención positiva. Si tienes más opciones, entonces tu flexibilidad de acción aumenta, y por tanto puedes contar con más soluciones a una determinada dificultad.
3. La vida y “mente” son procesos sistémicos.
Los procesos que tienen lugar dentro de un ser humano y entre los seres humanos y su entorno son sistémicos, esto es, se relacionan e interactúan y se afectan –negativa o positivamente- entre ellos. Nuestros cuerpos, nuestros grupos, nuestras empresas y organizaciones, nuestras sociedades y nuestro universo en general, forman juntos, una ecología de sistemas complejos. No es posible aislar completamente a cualquier parte del sistema, para observarla o sanarla, sin influir en el resto del sistema. Estos sistemas se basan en algunos principios de auto-organización y buscan, naturalmente, los estados óptimos de equilibrio o de la homeostasis.
Toni Piniés
Lorena Araujo
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